Guía Micológica   Ecología y hábitat de los hongos  (por José Cuesta Cuesta)

PARÁSITOS SAPRÓFITOS MICORRÍCICOS

 
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Cantharellus cibarius
Cantharellus cibarius (Foto: Jorge Jiménez)
Introducción.
 
Vamos a tratar del conjunto de condiciones ambientales que permiten y acompañan el nacimiento y el desarrollo de los hongos, y más concretamente de los hongos superiores (macromicetos), que son los que en el transcurso de su ciclo vital, crean unas estructuras reproductoras que conocemos con el nombre de carpóforos, cuerpos fructíferos o setas.
 
Aunque tradicionalmente se ha considerado a los hongos incluidos dentro del reino vegetal, actualmente los hongos se clasifican como un reino independiente, (reino Fungui), de los reinos animal y vegetal, atendiendo fundamentalmente a las diferencias en el modo de nutrición y de composición química. En efecto, los vegetales son seres autótrofos, capaces de obtener su sustento mediante la elaboración de sustancias orgánicas a partir de agua, sales minerales, y anhídrido carbónico gracias a la realización de la fotosíntesis. Entre los seres heterótrofos, los animales se caracterizan por realizar su nutrición mediante la ingestión de sustancias orgánicas ya elaboradas, mientras que los hongos se nutren casi exclusivamente mediante la transformación y absorción de los más diversos substratos orgánicos, ya que puede decirse que no existe ninguno donde no pueda instalarse y prosperar alguna especie de hongo. Esto hace que la nutrición de los hongos se asemeje más a la de los animales, y como consecuencia los hongos tengan en general una composición química más parecida a estos que a la de los vegetales. Por otro lado las diferencias entre el reino Fungi, y el reino animal son evidentes en cuanto a la realización de la función reproductora, y en cuanto a la capacidad de movimiento de unos y otros.
 
Por lo tanto los hongos son organismos con su capacidad vital ligada a su aptitud para encontrar las fuentes de material orgánico imprescindibles para su nacimiento y posterior desarrollo. Esto quiere decir que necesitan nutrirse de materia vegetal o animal viva o muerta. Esta dependencia de carácter nutritivo, los clasifica en parásitos, saprófitos y simbiontes o micorrícicos. Los límites entre unas y otras condiciones de vida no están muy bien definidos, ya que existen, como veremos más adelante, estados intermedios de parasitismo que tienden hacia condiciones de saprofitismo en ciertas situaciones y viceversa. Igualmente existen formas de simbiosis en las cuales se establece una relación de competición en perjuicio de una de las dos partes, lo que convierte a la parte favorecida en parásita de la otra. Por último, los hongos micorrícicos son capaces de subsistir y extender su micelio de forma saprófita, aunque no sean capaces de fructificar, y por lo tanto de reproducirse sexualmente en estas condiciones.
 
Si bien lo dicho hasta ahora es cierto para la generalidad de los hongos, no lo es menos que si nos referimos exclusivamente a los hongos más evolucionados, (macromicetos), podemos decir sin temor a equivocarnos que la inmensa mayoría llevan a cabo su actividad vital en las grandes masas forestales y en su entorno, (pastizales, turberas, hogueras o restos de incendios, excrementos de animales herbívoros, etc.). Esto es debido a la preferencia que los hongos superiores tienen por la materia orgánica de origen vegetal, y a que es precisamente en los grandes bosques donde se concentra casi la totalidad de la misma.
 
A continuación vamos a estudiar más detalladamente cada una de estas formas de nutrición y subsistencia:
 
 
PARÁSITOS SAPRÓFITOS MICORRÍCICOS