Guía Micológica Ecología y hábitat de los hongos (por José Cuesta Cuesta)
2.- Hongos saprófitos. Si los hongos parásitos se caracterizaban por llevar a cabo su vida sobre materia orgánica viva, los saprófitos lo hacen por desarrollar todo su ciclo vital sobre materia orgánica inerte, independientemente de cual sea su origen, ya que pueden colonizar cualquier tipo de sustrato orgánico.
A continuación vamos a describir con un poco más de profundidad cada uno de estos hábitats.
Si partiéramos de un tronco muerto recientemente, comprobaríamos como pasa el tiempo sin que aparentemente comience su descomposición, ya que no aparecen signos externos aparentes de que esto esté ocurriendo.
Podemos decir también que existe una cierta sucesión de etapas de tiempo en el ataque de la madera dependiendo del grado de descomposición en que se encuentre, ya que no todas las especies fúngicas colonizan y atacan a la madera con el mismo grado de desintegración. Partiendo de un tronco recién apeado, este podría ser infectado primero por algunas especies tales como Fomitopsis pinicola, Fomes fomentarius, Ganoderma pfeifferi, Oudemansiella mucida, Lentinus lepideus, varias especies de Stereum, etc. Varias de estas especies se caracterizan como ya hemos comentado anteriormente al hablar de los hongos parásitos, por poder atacar en ciertas condiciones a los tejidos leñosos vivos de las plantas sobre las que se desarrollan. Cuando la madera ya tiene un grado de pudrición inicial causado por las especies mencionadas anteriormente, o por otras similares, pueden aparecer otras como numerosas especies del género Mycena, algunos Pluteus, Trametes, Pholiotas, etc. Y por último cuando el tronco ha quedado convertido en montones de serrín la descomposición continua por otras especies tales como Bolvitius vitellinus, Cyathus olla, Polyporus arcularius, Phaeolus schweinitzii, etc. Estos hongos dependiendo del tipo de enzimas que empleen en la degradación de la madera para su posterior absorción, provocan diferentes tipos de pudriciones según el componente disuelto sea preferentemente la celulosa o la lignina. Cuando el ataque se produce sobre la celulosa, los restos que quedan están compuestos básicamente por lignina que es el componente de la madera que hace de aglomerante entre las células fibrosas cuyo principal compuesto es la celulosa. Esto origina unos residuos de color pardo o rojizo, generalmente con zonas cuarteadas de forma regular a modo de cubos que hace que este tipo de descomposición reciba el nombre de pudrición roja o parda, (Phaeolus schweinitzii, Phellinus pini, etc.). En cambio cuando el ataque lo recibe la lignina los residuos que permanecen son básicamente las fibras alargadas cuyo componente principal es la celulosa. Esta pudrición origina unos restos fibrosos de color blanco o amarillento, por lo que este tipo de descomposición se conoce con el nombre de podredumbre blanca, (Stereum sanguinolentum, Trametes versicolor, ......).
A parte de las especies mencionadas y otras muchas que no hemos nombrado, especializadas en la descomposición saprófita de la madera en pie o apeada existen especies de hongos capaces de infectar y descomponer los frutos de algunas de estas especies. En particular las piñas de las diferentes especies de pinos son el sustrato exclusivo de algunos hongos tales como Auriscalpium vulgare, Mycena senii, Strobilurus tenacellus, Baeospora myosura, etc. Otros prefieren los frutos de algunas frondosa como Hymenoscyphus fructigenus, que vive sobre la cubierta de las avellanas, o sobre las cúpulas de las bellotas de los robles - Hongos de prados y pastizales:
- Especies pirófitas: Son los hongos que tienen preferencia, a veces de forma exclusiva, a desarrollarse sobre la materia orgánica carbonizada que queda después de un incendio forestal, o en los restos de las hogueras que se producen en los montes como consecuencia de los trabajos selvícolas o de actividades recreativas. Esto supone que estas especies fúngicas soportan substratos básicos, con el PH muy elevado. Parece ser, según PACIONI, G., que existen especies termoinducidas por el fuego, es decir, que las esporas de estas especies se activan y comienzan a germinar tras un "shock térmico" producido por la elevación de la temperatura provocada por el fuego. Nosotros tras las primeras lluvias del verano y del otoño hemos encontrado frecuentemente ejemplares de Pyronema omphalodes, Coltricia perennis, Pholiota carbonaria, Myxomphalia maura, Geopetalum carbonarius,etc. En primavera no es difícil hallar Geopyxis carbonaria, Peziza praetervisa, Morchella conica, etc. - Especies fimícolas o coprófilas:
Existen especies de hongos que desarrollan su ciclo vital únicamente sobre los excrementos de determinados animales, principalmente de los herbívoros. Aunque a veces no crezcan directamente sobre el estiércol, si los encontramos en otro sitio, es un claro indicio de que ese sustrato se encuentra muy nitrificado y que con toda probabilidad anteriormente ha sido abonado con estiércol. Son muy frecuentes en este tipo de substratos especies de los géneros Coprinus, Panaeolus, Stropharia, Anellaria, Cheylimenia, Ascobolus, Pilobolus, etc. Como en el caso de algunas semillas de árboles y arbustos, se cree que las esporas de algunas de estas especies necesitan una escarificación previa, antes de poder germinar, por ello para poder desarrollarse tienen definida perfectamente su estrategia vital, que consiste en diseminar sus esporas por la hierba de los prados y pastizales en los que pasta el ganado que las ingiere, y tras pasar por el tracto digestivo de estos, son depositadas ya dispuestas para germinar, y producir nuevos carpóforos, si el resto de condiciones ambientales lo permiten, en el sustrato coprófilo que prefieren. - Especies que se desarrollan sobre turberas: Este hábitat se caracteriza por mantener la humedad durante todo el año, lo que facilita que se desarrollen en él, diferentes especies de briofitos del género Sphagnum, entre las cuales se puede encontrar abundante materia orgánica de origen vegetal en descomposición. Esto hecho facilita que en épocas en las que no podemos encontrar ninguna seta en otros lugares como consecuencia de la falta de precipitaciones, aquí podamos hallarlas sin excesiva dificultad. Las turberas suelen localizarse en nuestra latitud, en las lagunas de origen glaciar de los principales sistemas montañosos, lo que significa que el período en el que los hongos pueden desarrollarse y fructificar es relativamente corto, debido a que se pueden producir heladas durante la mayor parte del año, si exceptuamos los meses de verano. Entre otras, las especies que podemos ver con más facilidad son: Mycena sanguinolenta, Hypholoma elongatum, Inocybe lacera, Hygrocybe conico-palustris, H. coccineocrenata, Cantharellus lutescens y C. tubaeformis, Marasmius androsaceus, Ricknella fibula, etc. La lista de hábitats y de especies fúngicas saprófitas que se desarrollan sobre ellos es mucho más extensa, pero a modo de curiosidad vamos destacar uno de los pocos macromicetos que desarrollan su ciclo vital sobre restos en descomposición de origen animal, y más concretamente, uno que se desarrolla sobre las astas de ganado bovino o sobre los cascos de ganado equino, (Onygena equina).
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